Vino Germán Martínez y cuando comenzaba a aventar lodo contra Aristóteles comenzó a sentir el suelo medio enlodado. Resulta que en los escándalos de vínculos con el narcotráfico el gobierno panista de Tonalá no canta mal las rancheras. Para pronto los panistas dijeron que en realidad esas personas eran priistas que trabajaban para panistas, pero que su corazón no era de sangre azul.
Pero la verdad, desde que el alcalde panista Jorge Vizcarra terminó enlodado (y embotellado) por el asesinato de un colaborador suyo los blanquiazules han querido desligarse diciendo que el problema fue que Vizcarra pactó con malandros del otro partido, pero siguen saliendo cosas y casos que hablan de que en Tonalá el asunto ya no es de partidos, sino de la institución.
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